jueves 31 de diciembre de 2009

Happy New Year


Como todos los años comparto este poema de nuestro escritor-amigo Julio Cortázar. La idea (siempre lo digo) se la debo a mi amiga y colega profesora Moraima Guanipa.
Ahí va:

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

martes 1 de diciembre de 2009

La vida en un instante



Creía que esto ya lo había publicado en el blog y no era así.
Este breve texto lo escribí luego de una reunión en casa de Igor Delgado Senior hace algún tiempo.
Me gustó mucho lo que provocó esas líneas, mucho más que el resultado final.
Pero ahí va:

“Quand il me prend dans ses bras
Il me parle tout bas,
Je vois la vie en rose...”


Mientras Yuri entonaba la letra de la Piaf me di cuenta de todo: de porqué estaba allí, de cuáles fueron razones que me empujaron a permanecer callado e inmóvil y qué fuerzas me impulsaban misteriosamente a perpetuar el momento. No me importó no tener mi cámara encima, mucho menos mi grabadora de periodista. La vida no sólo se ve de distintos colores, sino que en momentos de ensueño y felicidad te percatas de la verdad: la vida se te presenta en esos instantes como una totalidad inaprensible, en las que no existe mecanismo de almacenamiento efectivo que no sea la memoria misma.

La letra de la Piaf en la voz de Yuri me trasladó violentamente a la casa de Pedro, el domingo pasado, cuando también en medio de La vie en rose , Igor nos dijo que los temas para un cuento no los escoge el cuentista, sino que ellos, los temas, nos escogen a nosotros para amargarnos la vida hasta que los escribimos. La carcajada de Pedro en el comedor de su apartamento, imaginando un tema persiguiéndolo en sus sueños paranoicos, me llevó a Barinas, a finales de los años 60, cuando él y un grupo de poetas de izquierda totalmente ebrios tuvieron que huir porque el recital al que fueron convocados había devenido en desastre. El humo casi infernal de ese local con pretensiones de intelectualidad olvidado en el llano venezolano, me conectó con la última bocanada que le daba Igor a su cigarrillo, mientras le pedía a Yuri “ahora un fado bonito”, lo cual provocó en Adriana una sonrisa desmedida y un comentario sobre lo bien que lo estábamos pasando. Su gesto me hizo recordar cuando diez minutos antes (ya había cantado los tangos) me dijo que debía escribir mis cuentos del mismo modo y con el mismo tenor que mis correos electrónicos. “Eso es lo único que le faltan”, me susurró al oído.

Esa ingenua referencia lingüística (tenor y modo) me pareció apropiada porque frente a mí, acompañando solapadamente a Yuri (ahora con un bolero) estaba el profesor Luis, quien además de recordarme sin saberlo que debía terminar la tesis, dos horas antes nos explicaba a todos en el Celarg la importancia de los talleres literarios y nos deleitaba con las increíbles aventuras de Rafael Bolívar Coronado cuando a principios de siglo no sólo timó a un ingenuo Rufino Blanco Bombona, sino también a toda la incipiente historia literaria del país. Barrera, lingüista y cuentista, ya en casa de los Delgado (¿o los Colina?) también evocaba cuentos de vez en cuando con Igor, no literarios sino de sus vidas como literatos, lo que no evitó que cada uno de los que nos encontrábamos allí soltáramos a nuestros adentros una fantasía de aventuras en conjunto y en un futuro incierto: una conferencia, un recital, una lectura pública, un vermissage y, ¿por qué no?, una botella de champagne vertiendo sus líquidos afables sobre nuestro primer libro publicado.

Ese éxtasis se me pareció al de Laura recordando el piano de su mamá y el acordeón olvidado y polvoriento de su casa en Maracay, mientras aseguraba que no le gustaban las versiones del Indio Araucano; lo que a su vez me hizo imaginar a Tito Rodríguez peleando en la memoria de Mercedes sobre su original y primigenia interpretación de Convergencia, la cual lamentablemente no pudo salir de la voz de Yuri en toda la noche.

De Laura a Mercedes, como un flashback de todos los momentos presentes y pasados, propios y ajenos, como un Aleph desde donde se ven todos los instantes en un solo instante, vi a Igor esa mañana en el barbero, a Yuri y a Mariana bailando tambores ante unas japonesas alocadas aplaudiéndoles en París, a Jeanny posando desnuda ante un joven e ingenuo pintor a mediados de los años setenta, a Stefany abismada en su primera clase de taller de narrativa en Monte Ávila, a Javier emocionado leyendo su cuento en Letralia por primera vez, a Lucía y a Luis viendo entre sus manos la primera edición de Psicolingüística y Desarrollo del Español y a Minerva escribiendo ensimismada sus guiones para Ibrahim inspirados en Medea. Todo eso ocurría cuando estaba a punto de terminar La vie en rose.

“Et des que je l'apercois
Alors je sens en moi
Mon coeur qui bat”


Ahora (antes o después) Yuri imitaba a la Piaf en su melodiosa cadencia, en sus erres francesas y en sus vocales impronunciables en otra lengua.

Todo eso me pasó anoche y no había cámara que encerrara tanto recuerdo de lo pasado y de lo vivido, ni grabadora digital que pudiera encerrar en un archivo tanta palabra dicha o evocada.

Al final llegué a mi casa (por suerte, no me maletearon) a buscar entre los libros de un cajón algo que me conectara de nuevo con el ensueño y lo vivido en la casa de Igor y con todos esos pequeños instantes que pasamos juntos en un solo y único momento.

sábado 21 de noviembre de 2009

¿Por qué debemos leer a Slavoj Žižek?

Por estas razones (explicadas por él mismo) debemos poner atención a los libros de Slavoj Žižek...



¿Su bibliografía?

http://lacan.com/bibliographyzi.htm

sábado 3 de octubre de 2009

Sociedad "seudo"

Seudoescritores, seudoteóricos, seudocríticos, seudoanalistas, seudointelectuales, seudoponentes, seudoconferencistas, seudoprofesores, seudoopinadores... ¿Lo peor? Es que creen que se la están comiendo en seudolugares, seudoescenarios, seudocírculos, seudoeventos, seudounivesidades, seudoescuelas, seudomedios, seudosituaciones...

Ahora comprendo a Bartleby, el escribiente: "Preferiría no hacerlo".

DRAE:

seudo-.

(De pseudo-).

1. elem. compos. Significa 'falso'. Seudópodo, seudocientífico.


Estamos rodeados...

viernes 7 de agosto de 2009

The Bolaño Fever (breve reseña para Pauta Libre UCV de mayo de 2009)



Que el jurado del National Book Critique Circle, el premio más prestigioso de la crítica literaria de Estados Unidos, haya escogido la novela póstuma del escritor chileno Roberto Bolaño, 2666, como el mejor libro de ficción de 2008 ha provocado un nuevo salto exponencial en el ya existente mito que rodea la vida y obra de este autor, el cual despierta la admiración secreta, lúdica, militante y solidaria de los jóvenes de América Latina, Europa y el resto del mundo.

Mito, velocidad, riesgo y realidad descarnada son ingredientes del cóctel que dibuja tanto la vida como la literatura de Roberto Bolaño.

Nacido en Chile en 1953, muere en España en 2003 por una deficiencia hepática. En otras palabras, 50 años de vida fueron suficientes para edificar una obra en la que se mezclan la aventura literaria (personajes inmersos en una riesgosos viajes), el relato policial (sea cual sea el tema), la poesía (como texto y como acción) y la historia (sobre todo de América Latina bajo el terror de la dictadura).

El mito de su vida también está sostenido en una biografía llena de odiseas personales que reviven y se inmortalizan en su narrativa. Vemos, entre otros personajes característicos de sus libros, a poetas que hacen las veces de vigilantes nocturnos, talleristas que emprenden aventuras peligrosas y profesores de literatura que se embarcan en una investigación para conocer el paradero de un autor europeo perdido en tierras lejanas de América Latina en la que los asesinatos de mujeres son parte del terror y de la cotidianidad.

Sus dos libros más celebrados: 2666 y Detectives Salvajes, pueden conseguirse en Venezuela. El primero en la edición española de Anagrama (2004) y el segundo en una edición hecha en el país por el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg).

Dos lecturas que ayudarán a entender mejor la vida y obra de Roberto Bolaño; y las razones de esta “fiebre” mundial descrita por algunos como “Bolañomanía”.

martes 14 de julio de 2009

Fotos de la crisis hondureña en mi flicker


Amigas y amigos,

Les invito a ver las fotografías que he tomado durante la cobertura periodística en la crisis de Honduras tras el golpe de Estado del pasado 28 de junio...

Dirección: http://www.flickr.com/photos/ajnunezdiscurso/

domingo 14 de junio de 2009

Cortázar apoyaría la actual revolución latinoamericana


Escrito por Antonio Núñez Aldazoro y publicado en la Revista A plena voz del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela (edición Nº 51/52. Junio de 2009)

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Hay un momento en la biografía de todo intelectual auténtico, verdadero, en el que cada una de sus palabras es tomada como testamento. Cuando el escritor cubano Roberto Fernández Retamar acudió a nuestro país en días pasados para recibir el Premio Alba a las Letras 2009 de manos del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, sus declaraciones tenían un sabor a documento vital.


En el contexto de la entrega del Premio, el cual compartió en la categoría Artes con el cineasta boliviano Jorge
Sanjinés, el presidente de Casa de las Américas disertó sobre la importancia del galardón, así como la trascendencia del proceso de integración regional que está experimentando América latina. Sin embargo, flotaba a su alrededor temas trascendentales como su legado personal y el recuerdo de su amistad con el escritor argentino Julio Cortázar.

-¿Cómo ve a usted a Fernández Retamar en los próximos años?


-Debo comenzar por recordarle que tengo 79 años y eso es mucho tiempo. Y mi porvenir real es necesariamente breve. Sin embargo, en relación a Casa de las Américas veo con mucho optimismo el porvenir de la institución, la cual cuenta con trabajadoras y trabajadores de altísimo nivel, muchos de ellos jóvenes, por lo que veo un futuro en el que físicamente no voy a estar pero en el que la obra de quienes trabajaron durante décadas va a ser continuada y enriquecida. Martí dijo memorablemente que los niños son la esperanza del mundo y, claro, los viejos no podemos ser la esperanza del mundo, pero es hermoso saber que uno va a desaparecer de la faz de la tierra y que aquello por lo que uno luchó, peleó y trabajó, va a continuar e incluso va a enriquecerse.


El ensayista y poeta mira fijamente el grabador que yace inerte sobre la mesa y agrega: “Yo veo con tristeza que el Che Guevara, Haydee Santamaría y Julio Cortázar no hayan podido vivir este momento auroral de nuestra América, pero seres como ellos hicieron posible que este momento llegará finalmente. Nuestra América se está levantando, está despertando, y la revolución bolivariana es una muestra de ello”.


Por ello, no duda en afirmar que si Julio Cortázar viviera actualmente apoyaría los movimientos revolucionarios que se están dando en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, entre otros países.


Cortázar revolucionario


Fernández Retamar sigue respondiendo pausadamente a cada una de las preguntas referidas al Premio ALBA y a la integración latinoamericana. Sin embargo, sus ojos se iluminan y su cuerpo cambia de postura cuando se le solicita recordar su amistad con el escritor Julio Cortázar.


“Julio fue una de las personas más maravillosas que tuve la dicha de conocer. Nos encontramos personalmente cuando él fue la primera vez a Cuba en el año 1963. Había leído un libro hermoso, cálido, generoso de Waldo Frank sobre Cuba* publicado en Buenos Aires a principios de los años 60. Según me contó Julio, él leyó el libro, se entusiasmó mucho y aceptó una invitación que le hizo la Casa de las Américas para que visitará La Habana como miembro del jurado del premio y, a partir de ese momento, y durante los 20 años que mediaron entre ese instante y su muerte, Julio estuvo profundamente vinculado a Cuba”.


El escritor cubano describe a Cortázar como “un intelectual con una sensibilidad de golondrina desollada y, al mismo tiempo, de una generosidad caudalosa”.


-¿Por qué?


-Fíjate que siendo un hombre tan famoso, tan valioso; sin embargo, en relación a Casa de las Américas, le encomendamos tareas tan humildes como distribuir revistas en todo el mundo, lo cual asumía con la emoción de un muchacho.


-Cortázar siempre dijo que la revolución cubana había cambiado su vida


-Efectivamente. La revolución cubana fue para él el encuentro con otra parte de su propio ser. Estaba colmado de arte, de literatura, y la revolución lo enriqueció con una preocupación social y política. Antes de su encuentro con la revolución cubana, Julio no había tenido mayores inquietudes políticas. Hay que tener en cuenta que eso es más notable pues él era un escritor particularmente refinado y erudito. Cuando se es Cortázar, desde el punto de vista literario, y además se tiene el valor de ser otro Cortázar, en el orden sociopolítico y de compromiso revolucionario, ése es una de las felicidades de la tierra. Y recuerdo, en este orden de ideas, como el gran poeta y sacerdote Ernesto Cardenal también fue a Cuba en 1970 invitado por Casa de las Américas e igualmente comenta que ésa fue su segunda conversión. La primera fue la iglesia que lo llevó a ser sacerdote y la segunda la revolución cubana que lo llevó a ser un revolucionario.


Agrega que intelectuales como Cortázar y Cardenal, así como Roque Dalton, Mario Benedetti, Jorge Sanjinés y otros tantos escritores y artistas, al acercarse a procesos revolucionarios, cambiaron radicalmente su visión del mundo pero manteniendo un equilibrio entre la calidad estética y la dignidad socio-política.


-¿A qué se debe la vigencia de la literatura de Julio Cortázar?


-Naturalmente a la indiscutible calidad de su obra y también a la fértil irreverencia de Cortázar. Yo recuerdo la primera vez que leí Rayuela el enorme impacto que causó en mí. Tanto que hice algo que no acostumbro. Yo sólo escribo cartas para responder las que recibo y esa vez sólo había recibido por correo un ejemplar de Rayuela y me sorprendió tanto que le escribí una extensa carta a Julio, la cual me contestó con una carta muy hermosa. Además, Cortázar era gloria para los jóvenes, lo cual sigue ocurriendo con las nuevas generaciones que siguen viéndose representados en su obra.


-¿Qué recuerdo personal, íntimo y cercano tiene de Cortázar?


-Yo le voy a contar algo que tiene que ver mucho con lo que Julio representa. Como usted sabe, Casa de las Américas fue fundada por una heroína de la revolución cubana, Haydee Santamaría, y ella no terminó la escuela primaria y su formación académica formal era muy escasa. Pero indiscutiblemente era un genio, tenía un poder de amor por la justicia y una sensibilidad artística a flor de piel. Y Cortázar, que era un intelectual muy refinado, exquisito, que conocía y manejaba perfectamente varias lenguas, cuando se encontraba con Haydee en algunas ocasiones, y yo tuve privilegio de estar presente, él se quedaba silencioso oyendo a aquella mujer de pueblo hablando como si fuera una pitonisa. El que era el dueño de todas las palabras lo que hacía era escuchar maravillado en silencio a esa mujer maravillosa, pues a través de ella hablaba todo nuestro pueblo, toda nuestra América.

* Se trata de Cuba, isla profética