domingo, 22 de marzo de 2009

Mariano Picón Salas y el humanista en el nuevo milenio


Hoy he visto por primera vez el documental que hace años realizó Oscar Lucien sobre Mariano Picón Salas para la colección Cine Archivo de Bolívar Films. Escondido tras unos libros en una farmacia con formato de supermercado vi pequeña y tímida la caja del dvd y me vino a la mente cuánto desconocemos y poco reconocemos la vida y obra de este venezolano excepcional. Decidí verlo de inmediato y luego urgué en mi bibloteca y releí algunas páginas de "Viejos y nuevo mundos" (Biblioteca Ayacucho) y comencé a buscar cosas en internet.

No es un acto de inmodestia, pero también recordé mi discurso de graduación en 1999 como licenciado en Comunicación Social de la UCV, momento en el que cité un fragmento de las palabras que pronunció Picón Salas justamente en la inauguración de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela, hoy Facultad de Humanidades y Educación, en la cual soy docente.

Me pusé a buscarlo en mis viejos archivos electrónicos y no lo encontré. De repente, me vino a la mente que lo había alojado en una vieja página web que tenía en Cantv.net y lo hallé.

Aquí se los reproduzco porque me causó gracia, pero también una nostálgica sorpresa releerlo.

“El papel del profesional humanista en el próximo milenio”


Profesionales humanistas del próximo milenio:

Definitivamente, no podía ser otra la ocasión para reflexionar sobre el papel y la responsabilidad del profesional humanista en el próximo milenio: la graduación de más de 450 estudiantes de la histórica Facultad de Humanidades y Educación, perteneciente a la “Casa que vence las sombras”, nuestra querida UCV.

A tan sólo algunos días para finalizar el siglo XX, en medio de todo un torbellino de reflexiones a nivel planetario sobre este acontecimiento tan importante y en el momento culminante de un proceso de cambios políticos que vive la sociedad venezolana, estamos aquí reunidos, bajo Las nubes de Calder, para festejar nuestra salida al campo profesional.


Cerca de medio millar de jóvenes formados en áreas netamente humanísticas, como Educación, Comunicación Social, Psicología, Letras, Filosofía, Artes, Historia, Geografía, Bibliotecología e Idiomas Modernos, sale a enfrentar un mundo marcado por la imposición de un “pensamiento único”, un mundo globalizado, en el que esa noción de “profesionalidad”, con todos sus apellidos tecnológicos, ha dejado a un lado, precisamente, todo atisbo de humanismo e intelectualidad.


La inminente tecnocratización de la educación universitaria y la inevitable industrialización del otrora trabajo intelectual en el mundo contemporáneo, ha convertido a los formados en el área de las humanidades en defensores de ese ideal humanista que, para la salvación del “hombre libre”, debería servir de orientación para otras áreas del conocimiento, en esta sociedad tendiente al desastre, a la fatalidad, a la anarquía, al caos.


La pelea no es fácil y el esfuerzo, necesariamente, es doble. Las restricciones del mercado de trabajo para las áreas de nuestra competencia; la evidente desmejora en los niveles de profundización, análisis y abordaje de problemas sociales relativos a nuestra vocación profesional, tanto en empresas privadas como en entes estatales; así como las escasas oportunidades de ampliación de conocimientos, a través de cursos, seminarios y postgrados; han creado un profesional humanista en peligro de extinción.


Esta amenaza no es nueva. Hace 53 años, durante el acto de apertura de esta Facultad, el escritor venezolano Mariano Picón Salas, en el discurso inaugural, describió las dos razones que motivaron a la creación de la denominada entonces Facultad de Filosofía y Letras: la deficiencia de una universidad excesivamente “profesionalista”; y, por otra parte, la sensación apocalíptica de la sociedad “contemporánea” de 1946.

¿Acaso hoy, 2 de diciembre de 1999, no siguen siendo estos dos elementos, los enemigos del humanista universitario? La excesiva profesionalización del intelectual, condición que desvirtúa su esencia; y una sociedad que lo necesita pero al mismo tiempo lo rechaza, justamente debido a la desorientación colectiva que signa ese devenir “laberíntico” que es el acontecer venezolano, y que ya había comenzado a dibujar Mariano Picón Salas hace medio siglo.


El esfuerzo es doble, porque la responsabilidad y el compromiso del profesional humanista también lo son. A pesar de todo lo medianamente descrito, debemos arrancar con fuerza esa manta totalizadora que nos ha cubierto y que ha tecnificado el íntimo y digno papel de ser defensores del intelecto. Debemos asumir con entereza nuestro papel de orientadores de una sociedad confusa, temerosa y desorientada, reducida a la imagen del borrego que sigue a su rebaño o del perro obediente que aprueba o desaprueba lo que sea, a partir de la decisión premeditada e interesada de otros.


Pero no debemos preocuparnos, las Humanidades están de moda. Según el diario El Nacional del pasado 17 de mayo, cerca de siete mil 500 bachilleres intentaron ingresar en nuestra facultad; sin embargo, sólo medio millar, número similar al que hoy describe la cantidad de graduandos que junto a sus familiares rebozan esta sala, alcanzó la tan ansiada meta: iniciarse en los estudios de una carrera profesional del área humanística. ¿Será el fin del milenio y sus profecías lo que empuja a esta bizarra realidad posmoderna que coloca el pensamiento humanista sobre cualquiera de los signados por la razón pura? No importa. Lo realmente trascendental es el renovado interés de la juventud por desarrollarse dentro del ámbito académico que privilegia el intelecto sobre la instrumentación; que da verdadera importancia a la razón humana: impura, subjetiva, intempestiva, sobre el restringido raciocinio de la exactitud.


Nosotros, los que estamos de salida, además de reflexionar sobre nuestra doble responsabilidad, debemos recordar que más que un título o un papel, estamos recibiendo la certificación tácita de nuestra capacidad intelectual, analítica, crítica, reflexiva, en conclusión, humanística; pues no basta un título de Licenciado en Comunicación Social, para ser un verdadero estudioso de la sociedad multimediática que nos rodea; no es suficiente un papel que advierte ante terceros que el portador es Licenciado en Psicología, para asumir el rol de aplicado en los misterios de la mente humana; y, definitivamente, no es necesaria una Licencia Académica de Filosofía para filosofar.


Seamos, a partir de ahora, más que licenciados, más que profesionales entrenados para un puesto de trabajo. Seamos intelectuales, críticos, reflexivos, analíticos, en definitiva, humanistas, que al fin y al cabo, fue en lo que nos formamos a lo largo de un profundo proceso académico dentro de esta Facultad, a la cual tenemos tanto que agradecer; en esta Universidad, a la cual debemos, necesariamente, estar ligados toda la vida.


Muchas gracias a todos.
Discurso de graduación.
Aula Magna (UCV). Jueves, 2 de diciembre de 1999

sábado, 14 de febrero de 2009

Casa de las américas: 50 años de revolución cultural

(Publicado en el semanario Todos Adentro del día 14 de febrero de 2009)

La XVIII Feria Internacional del Libro Cuba 2009 rinde un merecido homenaje a la institución cubana que desde hace medio siglo se ha erigido como ejemplo a seguir por todos los países de América Latina y el mundo en materia de preservación y divulgación, no sólo de la literatura, sino también de todas las demás manifestaciones artísticas y culturales de la humanidad

ANTONIO NUÑEZ ALDAZORO

En 1959 el triunfo de la revolución cubana supuso la imperativa transformación de todas las instituciones públicas y la creación de nuevos organismos no gubernamentales que permitieran la consolidación de un proceso que apenas se iniciaba y que marcaría para siempre las luchas políticas, sociales y culturales de todo el continente. Por ello, a tan sólo unos meses de aquel histórico enero de hace 50 años, nació Casa de las Américas, un lugar permanente para el diálogo y el encuentro de intelectuales y artistas de todo el planeta con el propósito mantener vivas las relaciones socioculturales de Cuba con los pueblos de América Latina, el Caribe y el resto del mundo.

Desde su creación, Casa de las Américas se ha concentrado en la promoción de escritores, artistas plásticos, músicos, dramaturgos e investigadores, con la finalidad de fomentar el intercambio y fortalecer los lazos culturales entre la Isla y los demás países del orbe, con una visión integracionista y eminentemente latinoamericana.

Hasta su fallecimiento en 1980, la heroína cubana Haydee Santamaría presidió la Casa de las Américas, quien le imprimió el perfil y la fuerza que aún perduran en la institución. Desde 1986, es dirigida por el renombrado poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar.

El organismo cuenta en su estructura con programas permanentes de investigación en las áreas literaria, teatro, artes plásticas, música, estudios de la mujer, comunicación y cultura caribeña. Asimismo, mantiene la más completa biblioteca del tema latinoamericano y caribeño (126 mil volúmenes y 136 mil fascículos de publicaciones periódicas), además de información en otros soportes como microfichas, microfilmes, diapositivas, cintas, discos, cassettes, videos y discos compactos.

La institución cuenta también con uno de los fondos editoriales más importantes de la literatura mundial y edita varias publicaciones periódicas, entre las que destacan la revista Casa de las Américas (literatura) y Conjunto (teatro).

Otro de sus objetivos permanentes en estos 50 años ha sido incentivar la creación artística. Por esta razón otorga periódicamente los premios de Musicología, Composición Musical, Grabado (Joven Estampa), Teatro (El Gallo de La Habana) y el prestigioso galardón literario Casa de las Américas, el cual cuenta desde su primera edición en 1959 con las categorías poesía (José Lezama Lima), narrativa (José María Arguedas) y ensayo (Ezequiel Martínez Estrada).

Venezuela presente en la celebración cincuentenaria

La edición XVIII de la Feria Internacional del Libro Cuba 2009, que comenzó hace dos días en La Habana, bajo el lema Leer es crecer, además de estar dedicada a los cubanos Fina García-Marruz y Jorge Ibarra, y tener como país invitado de honor a la República de Chile, por primera vez rinde homenaje a una institución: Casa de Las Américas, en celebración de sus 50 años.

Por tal motivo se han organizado diversas actividades, entre las que resaltan la mesa redonda La Casa de las Américas y la narrativa latinoamericana, la cual se celebró ayer viernes 13 de febrero, y el conversatorio Retos de la literatura infantil latinoamericana en el siglo XXI, que se llevará a cabo el próximo martes 18. Ambos eventos cuentan con la participación de intelectuales y autores venezolanos que acuden como parte de la comitiva que visita este evento editorial, calificado por expertos como uno de los más importantes de la literatura hispanoamericana.

En la primera de las actividades participó el escritor venezolano Luis Britto García, galardonado con el premio Casa de las Américas en 1969 por su novela Abrapalabra y en 1970 por su libro de cuentos Rajatabla. El intelectual resaltó la importancia de esta institución, la cual ha servido durante medio siglo de vaso comunicante entre los intelectuales y el público lector de América Latina. “Una difícil labor que cumple a pesar del bloqueo económico que impide literalmente la distribución de libros cubanos a la mayoría de los países de nuestra América Latina y que también limita a esta nación caribeña la importación de documentos, revistas y otras publicaciones para mantenerse al día”.

A juicio de Luis Britto García, Casa de las Américas siempre ha servido como paradigma ideal de las organizaciones no gubernamentales en materia de promoción de las artes y de integración cultural de los pueblos, por lo que todos los países miembros de la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA) deberían asumir este modelo institucional de 50 años de comprobada experiencia para crear entes que unan definitivamente a las naciones que han asumido el camino del socialismo como vía para la consolidación sus proyectos nacionales.

Por su parte, el escritor Humberto Mata, presidente de la Fundación Biblioteca Ayacucho, también asistió a los eventos conmemorativos de los 50 años de Casa de las Américas y participó en la presentación de dos libros del intelectual cubano y presidente de esa institución Roberto Fernández Retamar (Con las mismas manos y Lo que va dictando el fuego), ambos publicados por la editorial del Estado venezolano que preside Mata y que forma parte de la Plataforma del Libro y la Lectura del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

El autor venezolano recordó la experiencia de haber conformado el año pasado el jurado del premio literario de la institución cubana y reconoció el aporte de Casa de las Américas para la cultura mundial. “Una revolución es revolución cuando comienza pensando que la cultura es lo más importante. La revolución cubana está cumpliendo la misma edad que la Casa de Las Américas porque tuvo la conciencia de pensar el lugar que tiene que ocupar la cultura en un proceso revolucionario. Por eso para mí, como para muchos escritores, Casa de las Américas desde su fundación ha sido un norte, una guía”.

Un legado indiscutible

Para el escritor venezolano Armando José Sequera, ganador del Premio Casa de las Américas en 1979, en la categoría Literatura Infantil y Juvenil por su libro de cuentos Evitarle malos pasos a la gente, es indiscutible el legado de esta institución para literatura latinoamericana y la cultura mundial. Sequera además fue jurado del galardón en los años 1980 y 1990.

“Casa de las Américas es la casa del arte en América Latina, el templo de nuestra cultura. Con sus premios ha dado a conocer escritores y artistas que de otra manera habrían estado silenciados por la sociedad consumista y capitalista; y a la par ha servido como la residencia de la literatura latinoamericana, no sólo en su aspecto creativo, sino también investigativo”.

Sequera recuerda que aunque el denominado boom de la literatura latinoamericana empezó en España, el primer lugar que lo acogió fue Cuba y la institución caribeña fue clave para la consolidación real del movimiento literario de nuestro continente. “Todos los escritores del boom estuvieron muy vinculados a Casa de las Américas. Fíjate que, por ejemplo, cuando yo fui jurado en 1980, Julio Cortázar y Mario Benedetti estaban también allí, lo cual fue una gran experiencia y un recuerdo que aún me acompaña”.

El escritor participará el próximo 18 de febrero en el conversatorio Retos de la literatura infantil latinoamericana en el siglo XXI, que se realizará en la Feria Internacional del Libro de Cuba y en el marco del 50 aniversario de Casa de las Américas, y en la presentación de su texto El libro de Teresa, publicado por la editorial cubana Gente Nueva.

jueves, 12 de febrero de 2009

Hace 25 años...


Hace 25 años yo tenía 16 y no leía tanto. Lástima. Antes de un día como hoy hace un cuarto de siglo perdí la oportunidad de conocer a fondo su literatura mientras aún estaba vivo y yo apenas era un imberbe que no sabía ni me imaginaba cuánto sufriría en el futuro por culpa de la literatura.

Eso no evitó que lo conociera a destiempo, que admirara su calidad literaria, que creyera entender que sólo yo descifraba sus códigos secretos, que soñara casi a diario que éramos grandes amigos y que de vez en cuando nos tomábamos un trago a escondidas en La Habana.

Julio Cortázar me acompaña desde que la literatura tomó un nuevo sentido para mí.

Mi homenaje perenne: haber bautizado con su nombre a mi primogénito.

Al mismo tiempo, considerarme su hijo maldito, su vástago perdido, su engendro, el heredero de todas sus penas y el admirador eterno de todas sus glorias. Entre ellas la más preciada, aún más que su indiscutible maestría narrativa: su compromiso social y político.

Saludos, Julio...

miércoles, 4 de febrero de 2009

Enfermo de literatura


Me declaro enfermo de literatura
Me confieso preso de la angustia de las letras
Me reconozco en la pena de lo que no he leído
Me compadezco de mí mismo por lo que no comprendo
Me enfrento a mis miedos por lo que no he escrito, ni escribiré
Me reprochó por no ser aún lo que he querido ser;
ni acercarme a lo que soñé;
ni arriesgarme;
ni aprender a lanzarme sin paracaídas;
ni a probar lo improbable;
ni a conocer el filo de la navaja;
ni a asomarme al borde del abismo;
ni avizorar aunque sea de lejos eso que llaman "el límite";
ni siquiera imaginar la frontera de lo indecible...
¿Qué extraña atracción causa la pena que nos arrastra hacia ella?
¡Qué buena frase!
¡Qué excelente idea!
¡Qué sublime enunciado lingüístico!
Tal vez sea eso la que obligó a Maupassant a lanzarse al Siena,
al maestro Poe a volverse loco,
a Walser a internarse en el manicomio de Herisau,
a Bolaño a probar la heroína (como advierten las últimas noticias),
a Vila-Matas a esconderse de sí mismo,
a Kafka a leer a Walser...
Y así sucesivamente,
hasta la eternidad...

sábado, 10 de enero de 2009

Una de las grandes deficiencias de la educación superior en Venezuela es la falta de ofertas extracurriculares a la academia. Algo realmente lamentable pues son estas actividades las que nos acercan a la sustancia de nuestra vida universitaria de una manera cordial, sensible, incluso amena. A esto se suma una lamentable situación: los currículos de las escuelas, además de desfasados, siguen presentándonos la realidad de manera fragmentada, atomizada, en fin, distorsionada. La realidad es compleja, líquida, multidimensional. Sin embargo, seguimos empeñados en tratar de abordarla desde pequeñas ventanas, compartimientos, clusters, como animales de carga castigados con un par de gríngolas o como burócratas condenados a usar pesados lentes correctivos sin la fórmula óptica adecuada. Algunos mantenemos la fe en la materialización definitiva de ese fantasma que está recorriendo las aulas, los espacios de discusión y las lecturas de algunos docentes preocupados: el diálogo de las disciplinas, conocidas hoy en día con diversos nombres como transdisciplinareidad, multidisciplinariedad e interdisciplinariedad.

A pesar de que la estructura formal de los estudios superiores nos obligue a ver nuestro entorno de forma errónea, por ahora, debemos ser conscientes de que cuando decidimos estudiar una carrera universitaria, estamos en la obligación de hacernos sensibles a la realidad que nos rodea. Una de las vías es la exposición permanente a manifestaciones culturales, entendiendo “cultura” como toda forma de expresión humana que preserve la huella del hombre. Y el arte es la forma más sublime para mantener vivo el espíritu de la humanidad. Pero el arte vista no como el ideal estético de la belleza (históricamente excluyente y elitesca), sino más bien como la forma precisa de mostrarnos unos a otros. Acercarnos al cine, la literatura, el teatro, la plástica, la arquitectura, la música, la danza, nos permite alcanzar esa sensibilidad tan necesaria para ser un estudiante universitario, al menos aceptable.

La Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (ECS-UCV) actualmente atraviesa un momento histórico, una encrucijada, una coyuntura, una situación compleja, la cual reclama la activación de experiencias que refuercen urgentemente la academia. Docentes y estudiantes estamos decididos a revivir la extensión y la investigación, como vías para que la docencia tome caminos que permitan una verdadera formación integral, holística, múltiple y, sobre todo, pertinente a los tiempos que vivimos.

Una propuesta que presentamos es la creación del Taller Libre de Literatura ECS-UCV.

Un espacio para el diálogo, la apreciación de obras, charlas de escritores e investigadores, seguimiento a las corrientes actuales de las letras, la lectura, la discusión de políticas públicas en materia del libro, organización de eventos literarios y, en la medida de lo posible, la producción colectiva de textos para su publicación.

Lo hemos denominado “Taller Libre”, pues la aspiración es que éste no sólo lo integren estudiantes de la Escuela, sino también docentes y egresados, así como otros miembros de la comunidad ucevista (estudiantes y docentes de otras escuelas y facultades, trabajadores, obreros) y público en general. Asimismo, hay un deseo sincero: que el “Taller” sea permanente, que no se limite a un período de tiempo, a una “época” o a una gestión particular: que sea patrimonio de la Escuela.

La metodología y organización será de construcción colectiva. Y las actividades arrancarán el semestre que viene (2009-I), es decir, en marzo de 2009.

Contamos con el apoyo de la comunidad ECS-UCV, pues este espacio es para ella.

Contactos:
Facebook: Grupo Taller Libre de Literatura ECS-UCV
taller-libre-de-literatura-ecs-ucv@googlegroups.com
ajnunezdiscurso@gmail.com

jueves, 8 de enero de 2009

Veterano de guerra


Veterano de guerra,
víctima del pasado,
despojo de hechos, acciones, realidades.

El no decidió ir a esa batalla.

Ahora es rastro opaco de lo que fue,
sombra gris de lo que ya no es.

Ansiedad;
Miedo;
Oscuridad;
Depresión.

El veterano camina pesadamente,
llora en silencio,
nadie lo escucha,
nadie se compadece.

En las noches no duerme,
en el día no existe,
aunque hable,
aunque camine,
aunque lea un libro que más nadie lee.

Veterano no busca compasión,
pero cómo desea que alguien lo comprenda.

"Tiene miedo", alguien murmura
mientras lo observa arrastrando los pies.

El veterano escucha.

Calla.

Seca sus lágrimas.

"No tengo miedo.
El miedo no es problema,
es el síntoma", grita a sus adentros.

viernes, 2 de enero de 2009

Entrevista a Julio Cortázar (1978)

Esta es una entrevista que no había visto nunca. El periodista y escritor colombiano Plinio Apuleyo Mendoza conversó con Julio Cortázar en 1978.

Está muy buena...

domingo, 14 de diciembre de 2008

Padura explica la importancia del periodismo para los futuros escritores...

El escritor cubano Leonardo Padura explica la importancia del ejercicio periodístico para los futuros escritores, su obra, la literatura cubana, sus próximas entregas editoriales, así como su relación con el cine...

domingo, 7 de diciembre de 2008

Escritor idealizado-No escritor


Escritor idealizado, escritor invisible;
escritor inexistente, escritor nonato.

Miedo al miedo, terror al terror;
a no existir si no en el deseo, en el vilo.

Funeral y lágrima de quien no ha vivido;
sepulcro de quien no ha muerto.

¿Quién sujetará la pluma asesina?
¿Quién levantará la sábana para mirar con horror
el rostro del cadáver?
¿Quién llamará a la policía?
¿Quién acompañará al difunto en su velatorio?

No hay mímesis
No hay diégesis
No hay retórica
No hay narratio
Mucho menos narratorio
No hay nada

Sólo miedo...

jueves, 27 de noviembre de 2008

Fantasma al estilo Kafka


Estoy vestido como Kafka. Parado frente al Hotel Lecourbe, veo mi imagen fugazmente reflejada en los cristales de un autobús. Cada vez que pasa un colectivo miro por unos segundos a un hombre que sé que soy yo pero que cada vez se parece menos a mí. Ese señor espera a Adriana, una amiga que vive aquí en París. Ese caballero lleva un sobretodo que le prestó su amigo Igor porque cinco grados de temperatura no es algo muy cómodo para un salvaje del trópico. En su cabeza porta una gorra de invierno de fieltro o gamuza, no sé, que le trajo su hermana Liliam de Rusia y viste un traje de burócrata, muy Unesco, muy Kafka, muy triste. Siguen las coincidencias y, al sentirme quien no soy y a sabiendas que a Adriana le faltan muchas estaciones del Metro para llegar, decido caminar por la Rue Lecourbe. Vestido así, es imposible no sentirse como un fantasma, vagando sin rumbo a la espera de alguien. ¿O de algo? Ese sentimiento me empujó a subir a la habitación, buscar mi cuaderno y escribir estas líneas. Tal vez así, escribiéndolo, entienda lo que está pasando.

Escrito en París el 26 de marzo de 2008.-

domingo, 2 de noviembre de 2008

Los textos son como fotos...


Para Julio y Sofía...

Hijos,

Los textos son como fotos. Incluso, creo que son mejores. Por ejemplo, si nos tomáramos una foto todas las mañanas cuando los llevo al colegio, ésta no recogería nuestras conversaciones locas y la música que siempre elegimos. Una foto no nos diría, pasados diez, quince o veinte años, el juego "loco" e íntimo que teníamos con la música en el carro.

Todas las mañanas jugamos a "quién pone la música" y cada uno tiene que sorprender a los otros dos. Sin embargo, nos perdemos en nuestros propios gustos y siempre gana Linkin´Park, (con su "In the end"), Luis Aguilé con su celebérrima versión de "Pinocho" y, por último, alguna canción de los años 80. La primera, por supuesto, de Julio, y la segunda de Sofía. No hace falta decir a quién le toca la última.

Tal vez escribo esto para que dentro de diez, quince o veinte años ustedes dos se acuerden del juego de la música que teníamos todas las mañanas camino al colegio y que nos hacía menos amarga la despedida, la fractura fraternal, la separación rutinaria de padres e hijos. Un juego que tal vez se perderá cuando ustedes estén más grandes y yo quizá lo juegue solo en mi mente para recordarlos. Un juego que tal vez cuando se asome la adolescencia, a ustedes dos les parezca estúpido. Un juego que tal vez era un anuncio de lo que es la inevitable separación de padres e hijos. La música, como en la antigüedad, era el catalizador.

Pero para eso son las fotos. Para que cuando estén grandes lean esto y se percaten la maravillosa aventura que era llevarlos todas las mañanas a la escuela y escuchar música juntos; prolongando el cariño, alargando el amor de papá y sus pequeños hijos.

Las fotos no recogen esos detalles. Por eso debemos escribir nuestros sentimientos, nuestras breves historias cotidianas, nuestras pequeñísimas experiencias que, al fin y al cabo, nos hacen lo que somos.

El lunes próximo veremos qué ponemos en el carro y les pido que dentro de diez, quince o veinte años, alguno de ustedes dos lea esta "foto-texto" y cuando nos reúnamos para alguna rutina de "papá-viejo" e "hijos-grandes", con todos los formalismos que impone el tiempo, la distancia y la historia, nos preguntemos quién de nosotros tres va a ser el primero escoger la música en el carro; y con alegría, nostalgia y tal vez miedo (de no errar en la memoria), cada quien escoja la "propia" como diez, quince o veinte años atrás. Y nos queramos igual que ahora que somos tres mocosos que se niegan a crecer...

lunes, 13 de octubre de 2008

Los equívocos de la vida



"... la vida es una sucesión equívocos que nos conducen a la verdad final, la única verdad".

Eso lo dijo Sebastián Urrutia Lacroix, un personaje de la novela Nocturno en Chile de Roberto Bolaño

sábado, 4 de octubre de 2008

¿Por qué "Con ojos de cronopio"?


En el año 2001 tuve una breve columna en el periódico Letras. Me preguntaba el director Nestor Caballero cuál sería el nombre que escogería para ese espacio. Aunque duró unas cuantas semanas (Nestor como director y, por ende, la columna) me gustó mucho la experiencia. El nombre, por supuesto, era: Con ojos de cronopio...

Aquí les coloco el texto que inaguró la columna y que explica la intención:

¿Por qué este nombre?
(O manual para comprender la irrealidad que nos rodea)

A dos señores cronopios: Manuel Guzmán y Nestor Caballero
Han pasado casi 40 años de la publicación de Historia de cronopios y famas del escritor argentino Julio Cortázar y pareciera que su ocurrente clasificación de la humanidad sigue más vigente que nunca. Por allí continúan las esperanzas, caídas de un cocotero y sin saber cómo atarse los zapatos. Por supuesto, los famas, ahora más que nunca, siguen alimentando su capacidad de ofrecer gestos generosos –pero insinceros–, cerrando sus fábricas y dando banquetes llenos de discursos fúnebres. Por último, no podían faltar los cronopios, quienes persisten en no desanimarse ante la vida, a pesar de encontrar siempre los hoteles llenos y las esperanzas llorando por las maldades de los famas. A pesar de todo, los cronopios, todavía a la hora de dormir, se dicen unos a otros: «La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad».

Sin embargo, hay cosas que aclarar. Siempre se ha creído que los cronopios son bohemios, desganados, faltos de respeto y vividores. Todo lo contrario, ellos son así porque conocen la realidad que les ha sido prohibida a las esperanzas y a los famas –los primeros por ingenuos y los segundos por excesivamente sistemáticos–. Los cronopios leen entrelíneas, ven a través de los velos y no se dejan engañar por los espejos. En otras palabras, sus ojos les han permitido vivir y estar condenados a conocer la verdadera vida, la realidad; no ésa milimétricamente construida por los famas para que las esperanzas no se desencajen y sigan aferrados a una irrealidad inventada, premeditada.

En Venezuela, no cabe duda de ello, la clasificación cortazariana es real. En tiempos de revolución, los famas hacen de las suyas, las esperanzas entristecen sin saber porqué y los cronopios observan, critican, gritan, develan, descubren, cantan sus canciones favoritas y aman a sus hijos.

Desde esta tribuna cedida por Letras, modestamente y si se puede una vez por semana, se abrirán los ojos de un cronopio para ofrecer lecturas posibles a irrealidades construidas por los famas –desde sus fábricas, banquetes, tribunas políticas, muros burocráticos, medios de comunicación, ámbitos académicos, cuotas de poder, etc.– y para alimentar la convicción de que, algún día, más de una esperanza aprenderá a amarrarse los zapatos y a decir antes de acostarse: «La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad».

Periódico Letras. Febrero de 2001

domingo, 28 de septiembre de 2008

Alocución al Pueblo de Fuente Vaqueros (Extractos) de Federico García Lorca

Gracias a Carlos Duque, poeta y periodista, encontré estas palabras de Federico García Lorca, en las que nos expresa no sólo el amor que todas y todos debemos tener por los libros, sino también el inestimable valor social de este maravilloso objeto cultural.

Aquí va:

Alocución al Pueblo de Fuente Vaqueros (Extractos)
de Federico García Lorca

[...]

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansias de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?

¡Libros! ¡libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o fría, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: "Cultura". Cultura, porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

Y no olvidéis que lo que primero de todo es la luz.

[...]

Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Muchas veces el pueblo está dormido como el agua de un estanque en día sin viento. Ni el más leve temblor turba la ternura blanda del agua. Las ranas duermen en el fondo y los pájaros están inmóviles en las ramas que lo circundan. Pero arrojad de pronto una piedra. Veréis una explosión de círculos concéntricos, de ondas redondas que se dilatan atropellándose unas a las otras y se estrellan contra los bordes. Veréis un estremecimiento total del agua, un bullir de ranas en todas direcciones, una inquietud por todas las orillas y hasta los pájaros que dormían en las ramas umbrosas saltan disparados en bandadas por todo el aire azul. Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerlo e inquietarlo y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia.

¡Y cuánto esfuerzo ha costado al hombre producir un libro! ¡Y qué influencia tan grande ejercen, han ejercido y ejercerán en el mundo!

Ya lo dijo el sagacísimo Voltaire: Todo el mundo civilizado se gobierna por unos cuantos libros: La Biblia, El Corán, las obras de Confucio y de Zoroastro. Y el alma y el cuerpo, la salud y las haciendas se supeditan y dependen de aquellas grandes obras. Y yo añado: todo viene de los libros. La Revolución Francesa sale de la Enciclopedia y de los libros de Rousseau, y todos los movimientos actuales societarios comunistas y socialistas arrancan de un gran libro; del Capital, de Carlos Marx.

[...]

Y sabed desde luego que los avances sociales y las revoluciones se hacen con libros y que los hombres que las dirigen mueren muchas veces como el gran Lenin de tanto estudiar, de tanto querer abarcar con su inteligencia. Que no valen armas ni sangre si las ideas no están bien orientadas y bien digeridas en las cabezas. Y que es preciso que los pueblos lean para que aprendan no sólo el verdadero sentido de la libertad, sino el sentido actual de la comprensión mutua y de la vida.

[...]

Epígrafe


¿Por qué alguien coloca un epígrafe al inicio de un texto?

¿Un anuncio?

¿Un enigma que luego se descifrará?

¿Una pista previa?

¿Una señal premonitoria?

(anotaciones en el taller, 20/2/2008)

martes, 26 de agosto de 2008

Nuevo trabajo


Me siento bien.

Por primera vez estoy en un trabajo que me complace como nunca ningún otro. No vale, mentira... Ser profesor ha sido una experiencia emocionante y satisfactoria, la cual cada día brinda más ganas de colaborar con la formación intelectual de las y los jóvenes de la Escuela de Comunicación Social de la UCV. Pero en este momento (y por eso creo que vale la pena comentarlo en este "sitio") estoy en "algo" muy cerca a mis inquietudes más íntimas.

Desde hace unas semanas estoy colaborando en la Fundación Librerías del Sur y he conocido el esfuerzo de muchísima gente para hacer llegar el conocimiento en forma de libro a más y más personas.

Descubrí la artículación institucional de la llamada Plataforma del Libro y la Lectura del gobierno nacional y me siento cómodo y emocionado por ser parte de todo esto. En sólo días he visto el ahínco con que se trabaja en instituciones que como profesor de Lengua y Literatura veía "de lejos". Ahora conocer y trabajar con la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, el Centro Nacional del Libro, el Celarg, la Fundación Librerías del Sur y las editoriales El Perro y la Rana, Monte Ávila y la Biblioteca Ayacucho ha sido el inicio de una experiencia fascinante que bien ha merecido el abandono de las reseñas que tengo pendiente de Pedro Juan Gutiérrez y Vila-Matas que prometí en el último post.

Esto no es una excusa. Es una noticia de primera plana de mi periódico personal.

Savará.

domingo, 3 de agosto de 2008

Crítica cómplice según yo


Crítica cómplice. Así tituló Alianza Editorial el libro que recopila todas las críticas y reseñas literarias que escribió por años Mario Benedetti en diversos diarios de América Latina y España. Le llamó así para disculparse de que a fin de cuentas las "críticas" no eran tan críticas y la "reseñas" no buscaban otra cosa sino celebrar la aparición de un título importante o la fruición que sintió al leer algún texto de un amigo o colega admirado.

Así haré lo que pretendo comenzar aquí en el blog. Una crítica cómplice, cercana, sin posturas, sincera y desestresada de lo que esté leyendo en este momento.

No esperaré a terminar un libro, estudiar al autor, revisar la bibliografía sobre él (o ella ... qué machista), hacer fichas, llamar a un amigo, buscar las críticas precedentes y ensayar varios borradores antes de una versión final. Esto es un blog y se supone informal. Por lo tanto, describiré simplemente lo que ocurrió durante o después de la lectura.

Intentaré "mostrar" lo que me "hizo" la lectura del libro. Apelaré únicamente a mi experiencia previa (por eso no revisaré fuentes distintas al sentimiento y a la complicidad). Pura intuición.

¿Por qué hago esto? Porque he leído libros últimamente que me han impactado y enseñado, pero no he escrito sobre ellos precisamente por el estrés de querer hacer algo "especial". ¡Especial, la mierda!, diría Pedro Juan Gutiérrez, uno de los escritores que leo en este momento.

He dejado de "reseñar" (en complicidad) libros excelentes, impactantes y transformadores de Bolaño, Cercas o Vila-Matas, esperando no sé qué...

Es hora de soltar la corbata, sorber un poco de elixir demoníaco y no pararle bolas a nada. Escribir, como dice mi pana Eloi, escribir.

Bueno, iba a empezar ahora, pero como dice nuestro querido Bartebly: "Prefiero no hacerlo". Empiezo mejor mañana... Si me acuerdo.

domingo, 6 de julio de 2008

Algo más sobre Bolaño...

Me reclaman con bastante luz y estruendo que escriba más por aquí... Y sigo diciéndolo: el miedo me paraliza. El orden y el caos de la cotidianidad, mi cotidianidad, seca la tinta de mi bolígrafo, quiebra el gráfito del lápiz, enreda la cinta de la máquina de escribir (que no existe, por supuesto) y funde el cable de la computadora.

Sin embargo, poco a poco me acerco. Pero Vila-Matas y Bolaño, con sus textos (ahora leo París no se acaba nunca de Vila-Matas) me recuerdan que no estoy preparado y que no he de gastar esfuerzo en nada que no valga la pena...

Hablando de Vila-Matas, es su culpa que muchos nos sintamos una especie maligna de Montano-Bartleby, es decir, un enfermo hipocondríaco que ama la literatura pero que inevitablemente no puede leer todo lo que tiene entre manos; mucho menos escribir una línea que le agrade...

Por eso es un subterfugio, una estrategia personal, un escape, seguir "colgando" aquí cosas que no me pertenecen.

Me declaro culpable, confieso mi crimen y reincido...

Les muestro (no sé si lo hice antes) el trailer o adelanto del documental sobre Roberto Bolaño que viene por ahí y que se titula Bolaño cercano del cineasta Erik Haasnoot y que te regalan con el libro Bolaño salvaje (Candaya, 2008).

Ojalá alguna vez lo tengamos entre las manos... Como dicen por ahí: "Para que no tengas tiempo de leerlo, ingenuo..."

martes, 13 de mayo de 2008

Los medios discriminan a los pobres


No lo digo yo, lo dice una especialista en análisis crítico de los medios, además reconocida en la academia latinoamericana...

Tomado de http://www.pagina12.com.ar/diario/principal/index.html

El país

Lunes, 12 de Mayo de 2008

Entrevista con Maria Laura Pardo, especialista en analisis critico del discurso de los medios

“Un sistema de creencias discriminatorio”

A diferencia del tratamiento dispensado a otros sectores sociales, “los medios de comunicación representan a los pobres con un discurso que, a través de estrategias de jerarquización y mitigación de la información, los asocia al delito y la violencia”, explica Pardo.

Por Javier Lorca

El discurso dominante en los medios masivos genera y difunde una noción de ciudadanía excluyente, “una civilidad expulsora” basada en “un sistema de creencias discriminatorio”, señala María Laura Pardo. Profesora de Análisis de los lenguajes de los medios de comunicación (Filosofía y Letras - UBA) y directora del departamento de Lingüística del Ciafic-Conicet, Pardo investiga desde hace casi dos décadas los modos en que los medios representan a los pobres. En esta entrevista explica cómo reproducen “una construcción muy negativa de la pobreza a través de su asociación con la delincuencia, las drogas, la violencia, la locura”, mientras que los delitos de los sectores sociales más acomodados –cuando son relevados– suelen ser presentados “fuera de foco” y “casi siempre aparece algo que mitiga la responsabilidad: ‘se sospecha’ que el funcionario robó”.

–Desde la perspectiva del análisis crítico del discurso, ¿qué rol desempeñan los grandes medios de comunicación en la Argentina?

–En realidad, más bien deberíamos preguntarnos cuál es la posibilidad que tienen los medios de cumplir un rol ante la concentración monopólica de la propiedad de los medios. En esa situación, es muy difícil que existan medios o un periodismo realmente independientes... Dentro del análisis crítico del discurso hay dos vertientes. Para una, los medios no están para entretener ni para educar, sino para informar. Para la otra perspectiva, lo que hacen los medios es reproducir el discurso dominante. Los estudios de caso que hemos realizado nos demuestran que no se puede hablar de un rol único y específico de los medios para todas las épocas sociales. Va cambiando a través de los años. Por ejemplo, en la Argentina fue muy diferente el rol que cumplieron los medios en la época de reconstrucción de la democracia y el que cumplieron durante el menemismo. En la defensa de los derechos humanos en determinado momento, en el impulso a causas judiciales que sin su intervención nunca se hubieran resuelto, los medios y el periodismo han ocupado espacios que la política había dejado vacíos. Pero también ha habido muchos otros casos de matrimonios nefastos entre periodismo y poder político, donde los medios han colaborado a mantener un discurso dominante.. Es muy difícil generalizar y señalar un ideal sobre el rol de los medios, porque todo es diversidad y adaptación, pero lo central debería ser que respeten los valores de una sociedad democrática y los derechos humanos, entendidos en un sentido abarcador.

–¿Qué concepto de civilidad o ciudadanía construyen los medios masivos?

–Hay que distinguir entre los medios. No es lo mismo la televisión, la radio o la prensa gráfica, si bien existen fuertes monopolios y, por lo tanto, corrientes ideológicas comunes. Sobre todo en la TV y en la prensa hay una construcción muy negativa de la pobreza a través de su asociación con la delincuencia, las drogas, la violencia, la locura. En la medida en que hay una construcción tan nefasta de una parte de la sociedad, la civilidad resultante aparece dividida en un nosotros/ellos. En lugar de ser una noción de civilidad contenedora, se produce una civilidad expulsora. Están, por un lado, los que pertenecen y, por otro, los excluidos. En este conjunto tan amplio de la pobreza excluida entran desde el indigente que vive en la calle, en condiciones de extrema precariedad, hasta una familia que vive en una villa, los nuevos pobres y clases medias bajas. Es un rango de gente que es tratada como si no tuviera derechos. Se produce como una “minorización” de esas personas, son tratadas como si no fuesen adultas, como si fuesen incómodas o molestas o peligrosas para la sociedad. Todo esto va construyendo una civilidad donde hay personas que disfrutan de una cantidad de derechos en virtud de que muchas otras no pueden disfrutarlos. Un sistema de creencias que tiene muy poco que ver con la democracia.

–¿En relación con qué ideas es representada la pobreza en el discurso mediático?

–La pobreza aparece ligada a la delincuencia, el alcohol, la droga, la violencia familiar. No vemos la violencia o las drogas en una familia de clase alta, donde por supuesto existen también, sino, por ejemplo, en un programa como Policías en acción, vemos estos problemas en una villa. Siempre se presenta una disociación entre el delito de guante blanco y el delito pobre. Cuando el delito lo comete una persona rica, no es delito, tiene otro nombre, se lo puede llamar “corrupción”. En ese caso, la persona es caracterizada como “rara” o “exótica”. En cambio, si es un pobre, es definido directamente como “delincuente”, “chorro”, “loco”. Esto está muy estereotipado en los medios masivos. Y hay cierta responsabilidad que trasciende al periodismo y que tiene que ver más con lo humano, con plantearse qué está haciendo uno con su trabajo, qué conexiones está vehiculizando a través de lo que hace. También es cierto que hay un gran control en la estructura de los medios y que las exigencias del mercado, del rating, desvirtúan las funciones del periodismo y de los medios.

–¿Con qué estrategias discursivas se construyen estas asociaciones entre pobreza y delito?

–Hay muchos modos. Hay modos de jerarquizar la información que ponen el foco en la relación entre el pobre y la delincuencia o las drogas y quitan el foco de otros tipos de problemáticas muy semejantes, pero que involucran a otras clases sociales. También hay un uso importante de la fragmentación de la imagen, que hace que los discursos aparezcan cortados y, por lo tanto, jerarquizada de otro modo la información. Ahora se usa mucho en la TV el subtitulado, como si no pudiéramos entender lo que se dice: aparece alguien que habla y, si es pobre, se lo subtitula en blanco, si es policía en amarillo, si es la edición aparece en un recuadro. Estos ejemplos son de la TV, donde los procedimientos son más notorios, pero ocurre lo mismo en la prensa gráfica. En los textos escritos aparecen cantidad de estrategias en el uso del lenguaje para ocultar o mitigar información, o para poner en foco y enfatizar información. No es lo mismo decir “hubo un asalto hoy en la calle tal”, que decir “en el barrio de emergencia tal nuevamente se cometió un ilícito, en una villa donde los vecinos ya están cansados de los robos”. Es decir, se contextualiza de un modo que va ligando unos y otros fenómenos. En las lenguas romances, la atención se concentra en la última parte de la emisión, que es lo que queda en foco. Desde ese punto de vista, no es lo mismo decir “Juan dijo que mañana va a llevar a los chicos al colegio”, que decir “mañana va a llevar los chicos al colegio, dijo Juan”. Desde la lógica, las dos emisiones son iguales, sin embargo son distintas para quien las escucha o lee. En el primer caso, el foco está en “mañana va a llevar los chicos al colegio”, mientras que en el segundo está en foco “dijo Juan”. Entonces, en el discurso de los medios es muy común que la referencia al pobre aparezca en foco. Si siempre se relaciona a los pobres con los delincuentes en la posición final, se está reforzando un mensaje determinado.

–¿Cómo contrasta el discurso de los medios sobre los pobres con el que asignan a otros sectores sociales y otras formas del delito?

–En los delitos de corrupción, por ejemplo, los funcionarios involucrados son tratados de una forma muy diferente a los pobres. Al pequeño ladrón se lo denomina “maleante”, pero al funcionario que cometió un delito mucho más grave, siempre que se lo menciona se le conserva el título o cargo. Hay como un cierto acuerdo entre los medios y la sociedad en ese sentido. A los funcionarios corruptos casi nunca se los caracteriza, no se dice “el estafador” como sí se dice “el malviviente” si se trata de un pobre. Sus acciones suelen aparecer fuera de foco y casi siempre aparece algo que mitiga la responsabilidad: “se sospecha” que el funcionario robó, mientras que en otros casos, sin importar si hay constancias o no, se califica como “drogadicto” a una persona pobre. Se construye un estereotipo muy rápidamente porque funciona un marco conceptual claro: si es un chico pobre, es ladrón o drogadicto; si es un funcionario, hay que ver. Estas construcciones muestran una sociedad con una doble moral que se revela en lo que se dice, en los discursos de los medios que transmiten un sistema de creencias discriminatorio.

–¿Cómo se relacionan estos fenómenos con lo que en sus trabajos denomina la estetización del dolor y la pobreza?

–Hace no tantos años era algo excepcional ver a una persona pobre en la televisión. Y no es una casualidad del destino que hoy haya tantos programas donde se pueda ver y oír a los pobres contar sus historias de vida. Es un fenómeno propio de la posmodernidad: como diría Guy Debord, hay una espectacularización en la cual uno no es si no está al menos 30 segundos en un programa de televisión, donde sentirse socialmente reconocido, no excluido. La pobreza se ha convertido en un objeto estético, al igual que el terror. De la misma manera, se ha producido una estetización de la memoria, un culto que va más allá de la memoria histórica: en los espacios vacíos de la historia oficial aparecen una sucesión de fragmentos de una historia mayor de la comunidad, desde Cromañón hasta la AMIA. La filosofía nihilista de la posmodernidad se corresponde con la ausencia de proyectos colectivos. En la medida en que la vida no tiene más sentido que el presente, se produce un vacío que genera angustia y que lleva a que cada proyecto particular haga su culto a la memoria, a la muerte, a una idea de la heroicidad relacionada con vivir lo cotidiano. Cuando el hombre llega a una situación donde sólo lo efímero interesa, donde lo privado no tiene validez si no se hace público –de ahí los blogs y fotoblogs–, se produce una estetización, no en el sentido de producir algo bello, sino en el de objetivar algo que colocamos afuera y lo podemos observar. Por eso, hoy es estético que los extranjeros puedan hacer un tour de la pobreza, es cool ver cómo las personas viven en la miseria.